viernes, 24 de julio de 2009

Memoria para construir la identidad


Entrevista al Historiador Vicente Poma Mendoza, de la Unidad de Patrimonio, Historia y Culturas del Consejo Provincial de El Oro


"Las preocupaciones nuestras son diferentes, tienen que ver con la formación, la estructura, la conciencia cultural de los orenses. Nuestro trabajo no se ve bajo la perspectiva de espectáculos, formación artística o infraestructura".


Entrevista y fotos: Jorge Prócel R.


El Gobierno Autónomo Provincial de El Oro creó la Unidad de Patrimonio, Historia y Culturas, bajo la responsabilidad del profesor Vicente Poma Mendoza, producto del encuentro al que asistieron diversos actores sociales y culturales para conformar las mesas de discusión del Plan de Desarrollo de la Provincia de El Oro 2005-2016. Dentro de esa perspectiva, la Unidad trabaja el objetivo de restituir la memoria de la Provincia.“Rescatamos la memoria para construir la identidad de los orenses. Esa es la política cultural que la Prefectura de El Oro sostiene a través de la Unidad de Patrimonio”, enfatiza Vicente Poma, en una entrevista sobre la responsabilidad histórica de la construcción de la identidad orense

¿Cuáles son las actividades que ha realizado la Unidad?

La primera tarea fue realizar un inventario de los bienes patrimoniales en cuanto a identidad, historia y memoria que tiene la provincia. Luego se conformó una Asociación de Autores Patrimoniales, donde se registró a todos aquellos escribientes que de alguna forma han aportado o están aportando a la memoria social, literaria, historiográfica; luego se ha ido publicando algunos de sus trabajos. Por ejemplo: se recogió la memoria de la invasión peruana, que fue un hecho que marcó a estos territorios en la década del `40. Se convocó a escribir en primera persona a aquellos que vivieron estos eventos, con el fin de recopilar hechos que nos identifican, que son parte de nuestro sino. Luego vino la constitución de la Bienal de Patrimonio Orense, que es prácticamente la vitrina donde se exhibe nuestra memoria, nuestro patrimonio, nuestra identidad, a través de la memoria visual, de la memoria literaria; también se hizo una bienal de pintura con la participación de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Técnica de Machala. Este año, en apariencia, es pasivo en cuanto a actividades de la Bienal; sin embargo estamos muy activos porque en el cantón Pasaje estamos exponiendo la memoria visual de la transferencia de cultivo de cacao en banano, que es la vivencia, el guión de la transformación social de estos pueblos desde 1900 hasta el presente, porque la memoria es también la temporalidad, lo que actualmente vivimos. Este año estamos promoviendo algunas consideraciones vinculadas a la literatura: Hemos festejado, con un gran pregón, los cien años del natalicio de Alejandro Campoverde Andrade; hemos logrado recuperar toda su poesía y parte de su biografía; actualmente estamos trabajando un libro con todos sus textos en prosa publicados en periódicos y revistas. Otro autor en el que estamos trabajando es el poeta y músico José Antonio Jara Aguilar, el “Chazo”; este trabajo se lo está difundiendo en la parte alta con la participación de los autores patrimoniales, como el Dr. Gonzalo Rodríguez Calderón, entre otros; esto se está haciendo en Zaruma, mientras que en toda la provincia se va a buscar poesía y cuentos dedicados a la memoria, en honor a Alejandro Campoverde Andrade. Eso, en general, es la visión de la Unidad de Patrimonio, con el fin de sacar adelante el proyecto que tiene el Prefecto Montgómery Sánchez Reyes, de restituir nuestra memoria y de apropiarnos de nuestra identidad.

Prioridades de este año

Este año toca trabajar la parte baja de la provincia. En el bosque seco de Huaquillas, con los autores patrimoniales, se trabajará un museo de sitio; en Arenillas se trabajará el rescate de la memoria de la hacienda Zaragoza, y toda esa riqueza, fabularia inclusive, que dejó la invasión peruana, al igual que la memoria ferrocarrilera de Arenillas, marcada por la traza que le dejó la línea férrea al subir a la ciudad.

En Machala hay nuevos espacios, o que han sido reacondicionados para ser más dinámicos, como ocurre en la Casa de la Cultura; luego de 30 años el Municipio de Machala ha asumido nuevamente su responsabilidad de ofrecer a los machaleños un espacio para que apreciar el arte y espectáculos de danza, música, teatro… También, de parte del Ministerio de Cultura, existe una propuesta de crear un centro para la difusión y formación de artística… Al parecer ustedes no necesitan un escenario para el trabajo cultural.

Las preocupaciones nuestras son diferentes, tienen que ver con la formación, la estructura, la conciencia cultural de los orenses. Partiendo de la identidad, nuestro trabajo no se ve bajo la perspectiva de espectáculos, formación artística o infraestructura. Es algo diferente, es una política que trata de socializar estudios historiográficos, tradición, oralidad. Hace diez años se hizo la restitución de un valor arqueológico inconmensurable: Yacuviñay, o Yacuviña, en el que se puso en valor arqueológico algo que estaba perdido en la memoria, que era reconocer el paso de los incas por esta zona: eso es un valor, una restitución. Lo que estamos haciendo ahora en Chacras, Huaquillas, es una restitución: valorando hasta cuándo el puerto, el estero de Hualtaco, entró hasta la misma pampa de la hacienda La Huaquillas, antes de ser puesto de aduanas, de control de alcoholes, de migración.

¿Cuáles entonces son los indicadores para evaluar el trabajo de la Unidad?

Le explico: En Hualtaco intentamos hacer un museo de sitio con memoria visual, oralidad, literatura, con testimonios de los oriundos de Hualtaco, Huaquillas, Chacras. Ese es el rescate de nuestra identidad, y nuestro pueblo tiene que ir apropiándose, a saber, a conocer y valorar eso. Esa es la política cultural del Consejo. Las otras instituciones harán lo suyo en su debido momento.Necesitamos coordinar trabajo: Nosotros ponemos esto, los de allá eso, los de más allá eso otro, y haciendo todos juntos lo que mejor podamos por la Provincia.

Sobre todo: Hay escenarios

El centro Luz Victoria Rivera tiene espacios para formar artísticamente a los jóvenes, quizá haya que pagar por ellos, porque quizá no hay como subsidiarlos por la economía de la alcaldía, pero algo se está haciendo y sobre todo: Hay un escenario. La Casa de la Cultura, a través de Luis Serrano también prepara un espacio; además está otro espacio cultural en Puerto Bolívar: el Muelle; ahí la Casa de la Cultura no restituyó un patrimonio, porque ese no es el muelle; hay que volver a restituir ese patrimonio, lo digo como patrimonialista que soy: NO SE LOGRÓ RESTITUIR ESE PATRIMONIO. No hubo mala intensión, no estoy diciendo nada de eso. Restituir es poner en valor arquitectónico, aunque sea con otros materiales, algo que se aproxime a lo que fue: el antiguo muelle francés municipal de los 1900.

¿Todo sobre ruedas?

Existen nuevos espacios culturales y la Unidad trabaja en el rescate de la identidad... Aparentemente ¿todo marcha sobre ruedas? ¿No falta nada?Claro que falta: falta coordinar, no repetir procesos. Por ejemplo: tenemos los trabajos “Machala en la independencia” y “Machala en Puná”. Eso se puede llevar al teatro, de hecho se está haciendo un guión para documental; pero eso tendrían que hacerlo otras instituciones. El caso de Rosa Vivar: se puso su nombre al premio que reconoce valores cívicos a la mejor orense; se editó un libro sobre su participación en la protestas de los mineros de Portovelo, y se hizo también un documental. Se le puso valor cívico al 22 de noviembre de 1968, cuando se luchaba por la universidad, se hizo un libro y luego se hizo un monumento; con eso recuperamos la memoria, se da testimonio de que esto hubo. Pero tenemos que ir coordinando. Pienso que un gran director de teatro, como es Ángel Vélez, puede dirigir un grupo de Teatro de la Alcaldía de Machala, y generar cultura de apropiación, como lo hizo con Nahúm Briones: eso es parte de nuestro patrimonio cultural. Ángel Vélez está metido en el asunto de recuperar memoria, como productor independiente: Él debería estar en la Casa de Cultura o en el nuevo Teatro (que a los 30 años ha vuelto al Municipio: 20 destruido y 10 bajo la administración del Frente de Rescate de la Cultura, que lo manejó muy bien sin presupuesto del Estado). Cultura de apropiación, que redunda en nuestra memoria, en nuestra identidad, en saber qué somos… Lo que falta es coordinar. Con la UNE hemos coordinado tareas; a ellos se les obsequia los libros, creando un espacio de lectura. Igualmente le entregamos libros para las 60 bibliotecas que mantiene el Departamento de Cultura de la Dirección de Educación, y ellos a su vez promueven la lectura. Las Alcaldías y la Casa de la Cultura, a su vez, harán lo suyo en sus propios espacios, ojalá con proyectos relacionados con nuestra identidad.

¿Es necesaria una Coordinadora Cultural, como lo propuso, precisamente, Vélez cuando estaba al frente del Departamento de Cultura y Arte de la U.T.M?

Claro, y que se materialice con hechos. Nosotros ponemos esto, los de allá eso, los de más allá eso otro, lo que mejor podamos por la Provincia. Ahora que también hay que esperar la Ley de Cultura, que se está cocinando. Pero de todas maneras necesitamos, con la ley o sin la nueva Ley de Cultura, una coordinación de trabajo ¿hasta cuando decimos que falta mucho qué hacer en cultura y no aceptamos dar una mirada a la riqueza histórica que nos rodea?Vicente Poma MendozaVicente Poma Mendoza, pasajeño, Miembro de la Academia de Historia de Ecuador, se define a sí mismo como un redactor “curioso” de la memoria histórica de la provincia. Ha dado a conocer algunas propuestas historiográficas que han circulado ante la opinión pública, tales como “Machala en la Independencia”, “Machala en Puná”, “Memoria Marítima de El Oro”, “Documentos de Zaruma”, “El Oro 1884”, “Santa Rosa, El Antiguo Puerto de Jambelí”, “9 de Mayo 1895, El Gral. Manuel Serrano en la Revolución Liberal”; su trabajo, junto al de otros autores, también consta en los libros “Refugiado, Éxodos y Combatientes en la memoria, El Oro 1941”, “Universidad para El Oro (1968)”, “Rosa Vivar Arias, Héroe y Mártir, la Mítica Sindicalista de Portovelo”, entre otros títulos que han circulado a nivel nacional y “que se han ido socializando para los imaginarios y la bibliografía orense y nacional”, según sus palabras.

En busca del Puente Perdido

Línea de frontera: punto de encuentro y desencuentro de la conciencia de origen de algunos de sus habitantes, descendientes de padres de ambos lados.
Jotaprócel


-¿Y cómo te llamas, pata?- pregunta Vicente.-Yo soy Romero -le responde-. Soy el guardián de aquí.-Tú eres de los Romero de Pasaje- dice Vicente. -De Santa Rosa, allá tengo familia.- Pero todos los Romero vienen de Zaruma.-Sí- asiente-. De allá venimos.
Estamos con Vicente Poma, miembro de la Academia de Historia del Ecuador, en busca del Puente perdido, cinco metros adentro del territorio peruano, pasando un hilo de agua que dicen es un ramal del Zarumilla, en las afueras de Chacras. Al frente nuestro, en el lado peruano, se lleva a cabo la construcción de un gran dique, con sus respectivas alcantarillas, que según lo planificado debe impedir las inundaciones típicas de invierno, cuando el tímido hilo de agua del Zarumilla se engorda, se despierta y se levanta arrasando con todo. La obra está muy avanzada y, según convenio, debe haber una contraparte del lado ecuatoriano. Sin embargo no hay nada más que tierra, vegetación, cultivos, un poco de palos pintados de blanco y de rojo. Nada más.“Está suspendida la obra porque encontraron minas antitanques”, explica Romero.
Sobre el antiguo puente de madera, que sirvió de unión para el intercambio comercial entre Ecuador y Perú, desde el primer cuarto de siglo pasado hasta mediados, dice que su papá le contó que era por allá, al frente del pino del lado peruano, a pocos metros de La Palma, la población peruana frente a Chacras. “¿Ve esa bandera ecuatoriana, que se la ve como a mitad del río? Por ahí era”, afirma Romero.
Luego de caminar cerca de un kilómetro, en la orilla ecuatoriana, frente a la bandera, nos damos cuenta que no está en medio del río, sino al otro lado, cruzando el río. Un grupo de muchachos que cruza el río, caminando, nos saca de la incertidumbre:“No, el río cruza también por el otro lado. Eso que ven es una isla que se formó con una creciente.
Antes todo esto era chacra de la familia Mora y, donde estamos ahora, en el río, era la chacra de una tía. Sólo quedó eso, la Isla. Por eso está allá la Bandera ecuatoriana”, nos explica Henry, un muchacho vivaz de 13 años, hijo de padre ecuatoriano y madre peruana. - Si quieren yo los llevo a donde era el puente. Mi abuelito dijo que era ahí, en el barranco- nos ofrece, luego de saber el motivo de nuestra presencia.Cruzamos el río, caminado, con los zapatos en la mano. En la chacra está regando don Orlando, su tío. Con una bomba doméstica, mediante pequeños diques, reparte el agua para el frejol, limones, yuca, papaya y otros cultivos pequeños que le da sustento a la economía familiar.En el camino hacia el barranco, Vicente le pregunta a don Orlando, que también se ha sumado a nuestro empeño: ¿No han tenido problemas por la Bandera?Luego de caminar cerca de un kilómetro, en la orilla ecuatoriana, frente a la bandera, nos damos cuenta que no está en medio del río, sino al otro lado, cruzando el río.
Un grupo de muchachos que cruza el río, caminando, nos saca de la incertidumbre:- Muchos. Ha veces se la han llevado. La última vez vino un grupo de militares peruanos, de civil, y se la llevaron. Yo les expliqué esto era ecuatoriano, que en una creciente el río se metió por otro lado, pero igual se la llevaron.
El comandante de la Brigada de la provincia tuvo que pedirla, más o menos por el tiempo del conflicto del Cenepa, y entonces se la entregaron.Hasta que llegamos al barranco. Ninguna señal. Sólo el cauce seco, rastros de nigüitos viejos cerca de un botadero de basura, y a treinta metros La Palma, un caserío próspero al que le están construyendo un sistema de alcantarillado, con una escuela y una biblioteca muy bien equipada, frente al parque donde se le rinde homenaje a un héroe peruano de apellido Carrasco.
Las versiones de un habitante de Las Palmas ubican el puente del que no quedan vestigios, sólo la memoria recuperada de dónde estuvo, en un lugar que la misma naturaleza ha cambiado de aspecto.Al despedirnos, aún nos acompaña Henry, que nos ayuda cruzar el Zarumilla.
Luego de despedirnos, Vicente le pregunta: ¿Cuál es tu otro apellido?- Carrasco.- ¿Familiar del héroe peruano?- Sí.- ¿Por qué es héroe?- Porque lo mataron cuando íbamos a conquistar ese lado…

El proceso independentista no puede estar en disputa

El 10 de Agosto de 1809, sin poder ser comparado su valor historiográfico con el del 9 de Octubre del 1820, son partes del proceso que termina con la batalla del Pichincha el 24 del mayo de 1822. (Ivin Opa)La unidad que debemos seguir en nuestro proyecto de país, hay que consolidarla sustentando la memoria histórica, despojándonos del parroquianismo e interpretaciones regionalistas, reduccionistas por un lado, y centristas capitalinas por otro. Hay que considerar que fue un tiempo histórico donde participaron todos los pueblos, en un proceso rodeado de factores internos que sufría la península colonialista, así como los virreinatos, audiencias y presidencias de ultramar acá en América.
El debate del bicentenario de aquel intento primigenio de independencia, (como se haya presentado) quizá es el punto de inflexión donde comienza el periodo independentista en nuestro país, dada las circunstancias históricas internas que vivía Europa, las Cortes, la ocupación napoleónica y una acentuada disfunción de la monarquía, hecho que fue aprovechado por todas las Colonias para manifestar sus sentimientos separatistas de sus viejas madres patrias.Dadas todas estas circunstancias el 10 de Agosto de 1809, sin poder ser comparado su valor historiográfico con el del 9 de Octubre del 1820, son partes del proceso que termina con la batalla del Pichincha el 24 del mayo de 1822.
La biregionalidad y el bicentralismo no han dejado ver claramente los procesos y aportes de los demás pueblos de la periferia, ya que la historia la escribieron los criollos más cercanos a la corona, no la escribieron (y para ellos no son actores) los negros, aborígenes y mestizos, aunque de esto ya se preocupó el Congreso Iberoamericano de Academias de Historia realizado ahora último en Quito, cuando el historiador Carlos Ramos manejó la ponencia "indígenas y negros en la independencia", así como también la historiadora española Carmen Sanz Ayán, cuando propuso la ponencia "SIMBOLOGÍA Y LEGITIMIDAD DE LA PRIMERA JUNTA SUPREMA DE QUITO 1809".
La memoria histórica nacional, con la participación de Miembros de la Academia de Historia del Ecuador, ya está sistematizando la participación de lojanos, cuencanos y orenses en las gestas de aquel proceso independentista, así como los aportes de la región sur del actual Ecuador que beneficiaran a la definitiva independencia de Perú, en la cual tienen gran participación los puertos de Machala y Santa Rosa en el abastecimientos de vituallas a los puertos de Paita y Callao, sin olvidar los aportes de Loja y Zaruma, así como de los cacaoteros de la parte baja, con la presencia del Coronel Cestari desde 1823, dando inicio quizá a otro proceso que está vinculado a la cantonización del Puerto de Machala en la Ley Territorial de aquel entonces.El periodo independentista entonces, para sus actores, tuvo una visión más amplia en la cual todos luchaban contra un sólo enemigo: el colonialismo.