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viernes, 24 de julio de 2009

En busca del Puente Perdido

Línea de frontera: punto de encuentro y desencuentro de la conciencia de origen de algunos de sus habitantes, descendientes de padres de ambos lados.
Jotaprócel


-¿Y cómo te llamas, pata?- pregunta Vicente.-Yo soy Romero -le responde-. Soy el guardián de aquí.-Tú eres de los Romero de Pasaje- dice Vicente. -De Santa Rosa, allá tengo familia.- Pero todos los Romero vienen de Zaruma.-Sí- asiente-. De allá venimos.
Estamos con Vicente Poma, miembro de la Academia de Historia del Ecuador, en busca del Puente perdido, cinco metros adentro del territorio peruano, pasando un hilo de agua que dicen es un ramal del Zarumilla, en las afueras de Chacras. Al frente nuestro, en el lado peruano, se lleva a cabo la construcción de un gran dique, con sus respectivas alcantarillas, que según lo planificado debe impedir las inundaciones típicas de invierno, cuando el tímido hilo de agua del Zarumilla se engorda, se despierta y se levanta arrasando con todo. La obra está muy avanzada y, según convenio, debe haber una contraparte del lado ecuatoriano. Sin embargo no hay nada más que tierra, vegetación, cultivos, un poco de palos pintados de blanco y de rojo. Nada más.“Está suspendida la obra porque encontraron minas antitanques”, explica Romero.
Sobre el antiguo puente de madera, que sirvió de unión para el intercambio comercial entre Ecuador y Perú, desde el primer cuarto de siglo pasado hasta mediados, dice que su papá le contó que era por allá, al frente del pino del lado peruano, a pocos metros de La Palma, la población peruana frente a Chacras. “¿Ve esa bandera ecuatoriana, que se la ve como a mitad del río? Por ahí era”, afirma Romero.
Luego de caminar cerca de un kilómetro, en la orilla ecuatoriana, frente a la bandera, nos damos cuenta que no está en medio del río, sino al otro lado, cruzando el río. Un grupo de muchachos que cruza el río, caminando, nos saca de la incertidumbre:“No, el río cruza también por el otro lado. Eso que ven es una isla que se formó con una creciente.
Antes todo esto era chacra de la familia Mora y, donde estamos ahora, en el río, era la chacra de una tía. Sólo quedó eso, la Isla. Por eso está allá la Bandera ecuatoriana”, nos explica Henry, un muchacho vivaz de 13 años, hijo de padre ecuatoriano y madre peruana. - Si quieren yo los llevo a donde era el puente. Mi abuelito dijo que era ahí, en el barranco- nos ofrece, luego de saber el motivo de nuestra presencia.Cruzamos el río, caminado, con los zapatos en la mano. En la chacra está regando don Orlando, su tío. Con una bomba doméstica, mediante pequeños diques, reparte el agua para el frejol, limones, yuca, papaya y otros cultivos pequeños que le da sustento a la economía familiar.En el camino hacia el barranco, Vicente le pregunta a don Orlando, que también se ha sumado a nuestro empeño: ¿No han tenido problemas por la Bandera?Luego de caminar cerca de un kilómetro, en la orilla ecuatoriana, frente a la bandera, nos damos cuenta que no está en medio del río, sino al otro lado, cruzando el río.
Un grupo de muchachos que cruza el río, caminando, nos saca de la incertidumbre:- Muchos. Ha veces se la han llevado. La última vez vino un grupo de militares peruanos, de civil, y se la llevaron. Yo les expliqué esto era ecuatoriano, que en una creciente el río se metió por otro lado, pero igual se la llevaron.
El comandante de la Brigada de la provincia tuvo que pedirla, más o menos por el tiempo del conflicto del Cenepa, y entonces se la entregaron.Hasta que llegamos al barranco. Ninguna señal. Sólo el cauce seco, rastros de nigüitos viejos cerca de un botadero de basura, y a treinta metros La Palma, un caserío próspero al que le están construyendo un sistema de alcantarillado, con una escuela y una biblioteca muy bien equipada, frente al parque donde se le rinde homenaje a un héroe peruano de apellido Carrasco.
Las versiones de un habitante de Las Palmas ubican el puente del que no quedan vestigios, sólo la memoria recuperada de dónde estuvo, en un lugar que la misma naturaleza ha cambiado de aspecto.Al despedirnos, aún nos acompaña Henry, que nos ayuda cruzar el Zarumilla.
Luego de despedirnos, Vicente le pregunta: ¿Cuál es tu otro apellido?- Carrasco.- ¿Familiar del héroe peruano?- Sí.- ¿Por qué es héroe?- Porque lo mataron cuando íbamos a conquistar ese lado…

sábado, 16 de mayo de 2009

Por qué ganó Falquez

Jorge Prócel

jotaprocel@hotmail.com

Los resultados de las elecciones no variaron las expectativas. Luego de una administración a la que se le atribuyen todos los males de la ciudad, la candidatura de Carlos Falquez se ofreció como la solución, y ha sabido mantenerse como esperanza.

A los pocos meses de la posesión se notó los cambios, que los machaleños aplaudían aunque no hayan sido todos los ofrecidos en la campaña. Nadie puede negar el cambio radical del aspecto de la ciudad; como tampoco se puede negar que la oferta de terminar con el “problema Tripleoro” y reubicar a los informales nunca se cumplió.

Al tiempo que se inauguraban las obras de la regeneración, se levantó una ola de rumores acusando al Alcalde de olvidarse del suburbio. Esa tarea la inició el comunicador Gustavo Daniel Calvopiña, autoproclamado Alcalde de Machala que sólo esperaba las elecciones para posesionarse. Ya en elecciones, esos rumores parecían hacer tambalear los cuatro años de campaña efectiva que resultó la regeneración.

La contienda para Prefecto sonaba a necedad: Todos sabían y esperaban la confirmación. Sin embargo para la alcaldía de Machala fue encarnizada, sobre todo los últimos días. Ante una administración “hacendosa” la crítica se centraba en reclamos de obras necesarias.

Las propuestas llovían: ciudadela para las madres solteras, mercado de 2 kilómetros, comedores populares, etc. que identificaban las candidaturas, mientras que las ofertas de terminal terrestre y la expulsión de Tripleoro, formaba parte del presupuesto básico de ofertas de todos los candidatos.

Según Wilson Bacacela, comunicador social, autor de numerosos artículos, el triunfo de Falquez se debe a la falta de propuestas por parte de los candidatos. "Otra cosa habría sido si Montgómery le hubiese salido al frente; habría puesto a Encalada en la Prefectura y, por endoso, igual habría conseguido un asambleísta y lo más importante: la suficiente cantidad de Concejales", opina.

Para el máster Félix Cadena, Director del Departamento de Planificación de la UTM, el único candidato que confrontó a Falquez de manera sistemática fue Calvopiña, aunque tuvo acogida sólo en los estratos más extremos del suburbio machaleño. Su expectativa estaba en Encalada, que recibiría los votos endosados de Montgómery, pues no ignoraba el peso de la falta de trayectoria política de Encalada.

La campaña de cuatro años de Calvopiña, sobre todo con el tema "Pedrito Alimaña" no tuvo ningún resultado. ¿El motivo? Pueden ser: 1.- la gente se cansó del nivel de la campaña, o 2.- simplemente la cantidad de oyentes no es el que se pregona.

Para el sociólogo Rodrigo Molina, un investigador y cientista social, el triunfo de Falquez se debe a la eficacia de la regeneración y al respaldo de la imagen de partido, que carecían los demás candidatos. “Montgómery saca un nuevo partido que la gente no conoce, no identifica los colores, no sabe qué significa. Seis meses es muy poco tiempo para posesionar una propuesta”.

El endoso efectivo de votos sólo funcionó en los candidatos gobiernistas a la Asamblea. La aprobación de casi un 80 % del electorado para la reelección de Montgómery, denotaría un caso de aceptación personal, más que de partido; quizá por eso no logró respaldo proporcional para su equipo.

El trabajo emprendido en la transformación de la ciudad sería una prueba de la eficacia de su administración, en la percepción de la mayoría que, según los resultados de las votaciones, le ha vuelto a confiar la administración. El Profesor ha declarado que seguirá haciendo parques, pues la receta funciona. Y hora tiene más poder que antes: Todas las acusaciones que recibió en la campaña fueron desestimadas por el soberano.

El pueblo de Machala y El Oro es amable con quienes saben administrarlo. Cuando entrega la confianza y no es traicionada, siempre respalda. Así lo hizo tres veces con Minuche, y por cuarta vez con Sánchez Reyes, con un creciente nivel de aceptación.

En Machala gana Falquez y gana Montgómery. Para los votantes no importan si son de izquierda, de derecha, o populistas: Quiere ver resultados.

Y al parecer, ellos sabe darlos.